UN viaje resiliente VII: terminar y comenzar

Escribo esto a punto de terminar el 2016, aún inmerso en mi viaje resiliente por la discapacidad visual.

Nunca me hubiera imaginado que al término de este año mi cuadro de posibilidades, y en general mi avance ante la ceguera fuera tan grande como  siento que lo es ahora. Estoy a punto de embarcarme en una nueva tarea que espero me dé la oportunidad de cumplir las metas fijadas, que me restituya por completo esa confianza en mí mismo y convertirme en punta de lanza para demostrar a todo el mundo que la discapacidad la llevamos solo si la queremos llevar como tal y que los límites se los pone uno mismo y no la falta de algún sentido o alguna parte de nuestro cuerpo.

En Marzo de este año tomé por primera vez en mis manos un  bastón para personas con  discapacidad visual; jamás imaginé que dicho instrumento me impulsara para intentar alcanzar metas. Jamás pensé que mi discapacidad me diera la  entereza para seguir luchando día con día para sacar adelante a mi familia y mucho menos pensé que me haría ver las cosas de la forma que ahora las veo.

Al contrario de la navidad pasada y aunque los problemas económicos aún persisten, por primera vez en muchos meses veo una luz de esperanza y veo otra vez como las cosas se van acomodando para darme la oportunidad de sentir que pase lo que pase sigo siendo valioso e importante para la mayoría de las personas.

En este ir y venir diario me he topado con personas con grandes valores y gran calidad humana que me han hecho valorarme a mí mismo, no por sus frases o por su postura ante mi ceguera, sino por su tenacidad y sus logros a pesar de las circunstancias; esta gente me da la fuerza para seguir adelante e intentar luchar por una causa.

La vida vuelve a tomar sentido y te da el impulso necesario para emprender proyectos y afrontar los cambios que haya que hacer para bien de todos. Es bien sabido que nada se da por hecho y hay que luchar, pero si las cosas difíciles fueran fáciles, cualquiera las haría. Hoy creo que todas las historias de fracaso que hemos  escuchado son porque la persona  se cerró y no fue capaz de ver más allá y no logra darle la  vuelta a las cosas y ahí se queda haciendo nada, por el contrario, vemos películas de personas que se  han sobrepuesto a la adversidad y pensamos que son esporádicas las ocasiones en que la vida te permite sobreponerse, pero es solo   cuestión de actitud, cualquiera de nosotros podemos sobresalir y   adecuarnos a la nueva situación y sacar el mayor  provecho de la misma .

Este año está a  punto de terminar y  aunque en algunos renglones el  balance aún se encuentra en números rojos, hay otras partes que empiezan a verse con muchas probabilidades de que terminen bien. El próximo año se vislumbra un año de  mucho trabajo, pongo todas mis esperanzas y esfuerzos en él. Espero que en diciembre del 2017 esté escribiendo sobre un año lleno de bendiciones, logros y  satisfacciones para el grupo que ahora pertenezco, para mi familia y en general para todas las personas en las que yo pueda influir.

Le doy infinitas gracias a Dios por haberme puesto esta  prueba de la ceguera, y que aunque siento que aún no ha sido del todo superada, va por buen camino y estoy seguro que la recompensa será mil veces mayor que la penalidad sufrida hasta este momento y que dejará una huella indeleble en mi persona y mi familia.

También agradezco en sobre manera el haberme puesto en los caminos de toda esta gente que ahora pasa a formar parte de mi lista de personas indispensables y que  me han enseñado que la vida está llena de cosas buenas y que me ha ayudado  a priorizar las cosas y me ha enseñado que algunas cosas que yo  veía solo como mi propósito vienen por añadidura sin  necesidad de buscarlas.

Que el fin de año y el año nuevo sirvan para fomentar nuestra unión familiar y que reforcemos nuestros lazos

Gabriel Rodríguez Razón

Gabriel@dialogoenlaoscuridad.com.mx

Diciembre 19 del 2016

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Confesión

Caras

Ficción o realidad

Aferrado

Condicionado

El factor lástima