Un viaje resiliente V: condicionado

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El día de hoy, con profundo respeto, voy a comenzar esta entrada con una oración: “el tiburón blanco surca  en la profundidad de los mares…….” ¿Ah verdad? ¿Qué esperaban? Esperaban quizá un “padre nuestro” o alguna oración que casi todos conocemos. Sucede que los humanos estamos muy condicionados y tenemos un montón de respuestas automáticas, las cuales, muchas veces, nos llevan a ahogarnos en un vaso de agua. Escuchamos la palabra oración y pensamos en dios; o escuchamos  la palabra discapacidad y pensamos en quedar inútil. Nuestro pensamiento se inclina la mayoría de las veces a entornos negativos. Tampoco quiero decir con esto que todo lo malo que nos pasa es una bendición, pero debemos aprender a ver desde otro   punto de vista  las cosas y escaparnos de esos condicionamientos. Hace unos días platiqué con un familiar que hace aproximadamente 4 meses estuvo en el lugar incorrecto en el momento incorrecto, según sus palabras. Desgraciadamente debido a la violencia que prevalece en nuestras ciudades, recibió un balazo en el codo derecho  que le destrozó el brazo. Para acabarla, mi familiar tuvo que ser  trasladado desde el lugar del accidente (Tamaulipas) hasta monterrey  por falta  de estructura médica capaz de atender heridas  de esa magnitud. Para no hacer el cuento tan largo, no perdió el brazo pero le quedará inmóvil; resultado de un gran trabajo médico por  salvarle el brazo y la vida debido a otras complicaciones y dos meses en el hospital. Cuando hablé con él me dijo que se siente un inútil y que  básicamente es un estorbo.  Y aunque yo sé bien que recibe todas las atenciones  que se le pueden dar y su estabilidad económica no se verá muy afectada, él me decía: “ya no podré manejar “, y un sinfín de cosas más. Es por eso que hablo de este tema, estamos tan condicionados a ver lo malo de las cosas, que él, en su caso, no está viendo las oportunidades que tiene. Factoricemos los problemas: ese brazo, aunque quedará fijo, servirá; si un reloj que no funciona tiene la capacidad de dar bien la hora 2 veces al día, entonces todo lo demás  de alguna u otra forma, será útil. Yo realmente no puedo manejar por mi condición de ceguera, pero si a mí me hubiera sucedido lo de mi familiar ya estaría o comprando un vehículo automático o haciendo alguna adecuación a la palanca de cambios para que pudiera ser manipulada con el movimiento limitado de mi brazo. Insisto, no estoy diciendo que todo lo que nos pasa es bueno, pues en ese caso yo diría “qué padre perdí un ojo, ahora podré jugar a los piratas”, “Qué padre, me atropellaron y tendré que usar silla de ruedas, perfecto ya no gastaré en zapatos”. Esa no es la idea, pero debemos de buscar otro punto de visualización del problema e intentar salir de él de la mejor manera. Hay que seguir luchando y no sentarse a lamentarse de la situación; aunque también estoy consciente que no todo el día ni todos los días vamos a tener el humor ni las fuerzas para estar empujando o viendo solo lo positivo, sería patológico que  una persona no se sintiera agüitada tarde o temprano, pero la finalidad es que no te gane ese sentimiento derrotista y que sobre salga  la buena cara hacia las cosas, lo peor que puede pasar es que no funcione y habrá que volver a intentarlo cuantas veces sea necesario. Hablé largo y tendido con mi familiar y espero haber logrado algún cambio en su forma de ver las cosas. A modo de broma terminé diciéndole que en última estancia puede ser mesero ya que el brazo para colgarse la servilleta ya lo tiene así… La verdad , debemos buscar la forma de sacarle provecho a todas las situaciones que vivimos en este día a día, no nos podemos permitir una “respuesta automática” tan inclinada al derrotismo ¡Animo! Gabriel rodríguez razón Gabriel@dialogoenlaoscuridad.com.mx Te invito a leer mis entradas anteriores de mi viaje resiliente Confesión Caras Ficción VS realidad Aferrado

Un viaje resiliente V: condicionado