Le presento al aislamiento y algunas ideas para manejarlo sin perder la cordura

Estamos confinados en casa desde mediados de marzo y así estaremos hasta principios de junio, por lo menos. Pero no se confíe, un virus altamente contagioso, sin cura y sin vacuna, seguramente nos tendrá en casa algún tiempo más, y aunque se nos permita salir, las reglas de distanciamiento social seguirán por mucho tiempo. Le invito a pensar en el peor escenario, porque sin vacuna y sin tratamientos, seguiremos siendo un arma biológica para la gente con la que convivamos.

¿Es usted de los que ya están hartos, a punto de explotar? ¿Se siente encerrado y con el cerebro congestionado? ¿Está ya gritando y tirando madrazos? ¡Bienvenido al aislamiento!

El aislamiento es un viejo conocido de la gente con discapacidad visual. Por decenas de razones, mucha gente con discapacidad hemos convivido de cerca con el aislamiento, y no por un mes, o dos meses, sino por años enteros.

Las razones son variadas: hay gente que su propia discapacidad lo confina; piense en alguien que forzosamente tiene que estar en cama todo el tiempo. EN otros casos, la propia discapacidad no es confinante por sí misma, pero la falta de accesibilidad en las ciudades hace imposible salir; piense en una persona que usa silla de ruedas y que quiere ir a un concierto o a un centro comercial que no tiene ni las rampas ni la arquitectura necesaria para que disfrute del lugar. Otro factor que alienta el confinamiento son los prejuicios sociales, esas etiquetas que creamos sobre alguien y que les otorgamos un estatus de realidad incuestionable; piense en padres que ante las palabras o las miradas inquisidoras de la gente cuando ven a sus hijos con alguna discapacidad evidente, como un síndrome Down o alguna irregularidad física, prefieren ocultar a sus familiares en casa  .

Somos seres sociales e interdependientes. Esto está ya comprobado por cientos y cientos de estudios e investigaciones. Nuestra salud física y mental, al igual que nuestro desarrollo, depende en alta medida de nuestra interacción social. Por lo tanto, lo contrario  es también cierto: el aislamiento social y la soledad son venenos que merman poco a poco nuestra salud física y mental. Es por eso por lo que la gente se desespera y pierde la cordura cuando han pasado uno o dos meses confinados en casa.

YO mismo he vivido el aislamiento social y la soledad como parte de mi discapacidad. Y le puedo decir, sin temor a equivocarme, que hay un solo camino para lidiar con ello: cultivar vida interior. ¿Es fácil de lograr? ¡Claro que no! Con mucha frecuencia, si bien de forma inconsciente, la persona con la que más nos cuesta llevarnos bien es con nosotros mismos. No obstante, si logramos llevarnos bien con nosotros mismos, si logramos resultarnos agradables a nosotros mismos, incluso si logramos ser divertidos para nosotros mismos, estamos del otro lado y muy probablemente resultemos igual de agradables para otros y nuestra interacción social – sea real o  virtual – aumente en significado y calidad.

EL camino nos presenta cientos de veredas según sus gustos, pero ahí van algunas ideas:

• Conecte con sí mismo: primero que nada, dese un tiempo para desconectarse de las actividades pasivas que ni fomentan su creatividad ni aportan a su crecimiento (TV, memes, noticias, publicaciones banales en redes sociales, etc). Ojo, no dije que se olvide de estas actividades, dije que se agende ratos para desconectarse de eso. Ahora, programe actividades que le ayuden a conectar con usted y a conocerse mejor. ¿Ejemplos? Escuchar música que lo haga sentir bien, leer, escribir, salir a caminar, hacer ejercicio, jugar, meditar, pensar, reflexionar, aburrirse, etc. ¿Dijiste aburrirte? ¡Exacto! Casi todos huimos del aburrimiento; si lo piensa, la mayor parte de la gente está conectada a la TV o al celular por aburrimiento, porque piensan que no hay nada mejor que hacer, y porque no estoy dispuesto a afrontar mi aburrimiento. Pero el aburrimiento es un espacio seco, desértico, que nos escupe nuestra realidad pero que si lo escuchamos, nos plantea muchas posibilidades.
• Conecte con otros: como dije antes, todos, en distinta medida, necesitamos interacción social. Es vital conectar con otros. Ahora bien, esos otros  deberán de ser personas que le aporten algo bueno a su vida, quizá aprendizaje, quizá entendimiento, comprensión, humor, risas, desafío… Lo que sea que aporten, siempre y cuando sea algo que lo haga sentir bien. Generalmente el círculo de personas que aportan algo útil es reducido. La sugerencia es que lo cultive, que mantenga el contacto, que avive eso que los une. Agende llamadas o charlas breves con amigos, tome nota de ideas, pensamientos o sucesos que quisiera compartir con sus personas cercanas, converse de los temas que los atraen a ambos, comparta algún pasatiempo, etc. SI considera que está realmente solo, busque urgentemente conexión social, aunque sea por medio de grupos virtuales, busque que compartan algún interés en común y eso lo mantendrá a flote.
• Conecte con la creatividad: el ser humano es creativo por naturaleza. Crear, adaptar, modificar, desmadrar, variar, mezclar, componer, descomponer, echar a perder, solucionar… todas son características que nos mantienen vivos y flexibles, nos mantienen resilientes, nos dan una cierta sensación de logro y encienden nuestro motivador interno. Puede crear de forma individual y a sus posibilidades, quizá dibuje o toque algún instrumento, quizá escriba, quizá cree formas para ayudar a otros, puede cocinar o experimentar con algunos cocteles, construir o reparar algo. También puede crear en grupo, es más o menos lo que hacemos cuando pertenecemos a una empresa, creamos un servicio o producto en grupo; por ahora puede pensar en iniciativas para apoyar vecinos o gente que tenga alguna necesidad, puede estar en un coro, en grupos de fotografía, desarrolladores tecnológicos, proyectos de emprendimiento, etc. Crear nos da significado, y crear para otros nos hace sentir útiles.

La noticia es que no es usted ni el primero ni el último sufriendo el aislamiento. Hay quienes hemos pasado por ahí y hemos salido abantes. El aislamiento bien llevado es una oportunidad para hacer las paces con nosotros. Hay miles de formas para sobrellevar estos momentos. Le sugiero que encuentre las que mejor le acomoden, porque los tiempos por venir auguran cierto distanciamiento social pero auguran también algunas soledades tecnológicas profundas.

Pepe Macías
pepe@dialogoenlaoscuridad.com.mx