Historias de Diálogo en la Oscuridad: Gente con discapacidad y gente LGBT

Hace poco tiempo atrás, en mis andanzas como guía de exhibición en “Diálogo en la oscuridad,” me tocó guiar a 2 hombres que eran esposos.

 

Tuvimos un intercambio maravilloso. Debo destacar que fueron muy participativos dentro del recorrido y aunque no sabían, en principio, cuál era la finalidad de vivir la experiencia, al final tuvimos una plática sumamente enriquecedora.

 

De hecho, creo que la comunidad LGBT y las personas con cualquier discapacidad tenemos algo en común, y eso es el rechazo o intolerancia de gran parte de la sociedad ya que se nos considera diferentes por las causas que sean. Después de compartir, a partir de una pregunta que ellos me hicieron, mis experiencias con la discriminación y el bullying, ellos me contaron cómo les había ido a ellos.

 

Es ahí donde caigo en el punto al que quiero llegar en esta reflexión: Uno de ellos contaba que su familia era muy abierta y que veían a su pareja como un miembro más de la familia y lo apreciaban por su persona. En cambio, la historia del segundo resultó ser todo lo contrario. Venía de un contexto conservador y cerrado. Compartió que había en su familia tolerancia para otras personas, pero para él no. Su mamá tenía un estilista gay de quien la señora y su marido eran muy amigos. Le llevaban regalos y hasta iban a cenar con él. Sin embargo, cuando se enteraron de que su hijo sentía atracción por la gente del mismo sexo, lo rechazaron, lo menospreciaron e incluso se negaron a recibirlo junto a su pareja.

 

EN ese momento caí en cuenta: ¡Esa misma doble moral se vive en familias donde hay hijos con discapacidad! Solo que un poco diferente. He conocido casos de padres que dicen aceptar la discapacidad de sus hijos (Ojo con que me refiero a aceptar la discapacidad, donde a veces a la persona que la tiene se le pretende ver como discapacitado y no como persona) Pero cuando el hijo quiere formar una pareja con otra persona que tiene su misma discapacidad u otra, cualquiera que esta sea, ¡No aceptan a la pareja!

 

¿Diferente? No me parece del todo diferente… Con esto concluyo con que tristemente como sociedad nos hace mucha falta trabajar con el concepto “aceptación”. No se trata de decir “lo tolero”, sino de aplicarlo y dejar de lado tantos prejuicios que ahora existen. Lo que más me da coraje es que muchas veces estos afectan a quien menos deberían… los seres queridos más cercanos. Y bueno, ya me voy a guiar otra vez.

 

Cyndi del Río

cynthiadelriov@gmail.com