7 recomendaciones para caminar en la oscuridad

 

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En Diálogo en la Oscuridad, hemos explicado por años que nuestras exhibiciones y talleres no son en realidad una simulación de la ceguera, sino un ejercicio vivencial de contingencia. Más que experimentar ceguera, cuando nuestros visitantes entran a la oscuridad, se confrontan con sus emociones, sus pensamientos y sus acciones al sumergirse en una realidad desconocida e incierta.

Sinceramente nunca pensé que el día llegaría, y aquí estamos, con la contingencia tan potente y equitativa; aquí estamos, la mayor parte de la humanidad, inmersos ya no en un ejercicio vivencial, sino inmersos en la realidad, con nuestras certidumbres y nuestros cimientos tambaleando.

El Cobid-19 y la oscuridad tienen algunas cosas en común. La oscuridad tiene un poder equitativo que nos vuelve iguales, es decir, al apagar la luz, ciegos y no ciegos estamos envueltos en una misma realidad, nadie, a menos de que posea una visión nocturna genética y milagrosamente otorgada, puede ver más que ni madre. Este virus es igualmente equitativo, pues no distingue color, religión, género ni si tenemos poquito o mucho en la cartera. ¡Un virus lastimosamente incluyente!

Con el ánimo de contribuir a tu momento actual, te comparto algunos recursos y herramientas que los guías y facilitadores ciegos hemos utilizado en nuestros recorridos y talleres en la oscuridad, a partir de nuestra experiencia de vivir en constante contingencia debido a una discapacidad:
1. Aceptación incondicional: para aquellos que hemos perdido la vista, o que nacemos sin ella, aceptar esta circunstancia se vuelve vital. ¿Qué podemos hacer nosotros para recuperar nuestro sentido de la vista? NO mucho, a menos de que seamos doctores o de que podamos impulsar investigaciones y programas de desarrollo para reparar retinas y otras partes del ojo. Al aceptar que nuestra condición es como es, y que no depende de nosotros remediarla, entendemos que lo que sí podemos cambiar es cómo nos relacionamos con nuestra discapacidad. Hoy en día hay que aceptar, que sea por la razón que sea, este virus se convirtió en pandemia, y que lo único que podemos hacer para erradicarlo o controlarlo, es seguir las recomendaciones bien conocidas ya; sigamos las reglas, aunque ellas nos impliquen algunos sacrificios. Aceptemos y pensemos a largo plazo lo que es mejor para todos, porque en una sociedad interconectada como la de hoy, lo que es mejor para todos es mejor también para mí.
2. Se vale tener miedo: quedarse ciego es, desde luego, una experiencia terrible. Cualquiera de nosotros, guías que perdimos la vista, recordamos que fueron días y días terribles; semanas de llanto, semanas sin esperanza e incluso años de pensamientos catastróficos. Lo que nos ha enseñado la vida, es que a pesar de la ceguera, hay luz si seguimos caminando, hay luz si seguimos intentando. Se vale tener miedo, claro, ¡pero no se vale rendirse!
3. Busca compañía. Cuando entras a la oscuridad, al dejar de ver a los demás y caer presa de tus emociones abrumantes, te sientes irremediablemente solo. NO obstante, a pesar de que no puedes ver a nadie, si te calmas y escuchas, siempre vas a encontrar alguien a tu alrededor. EN estos momentos, busquemos a la gente que nos calma, a la gente que nos ayuda a pensar, a la gente que nos inyecta energía y no perdamos contacto con ellos, aunque sea virtual.
4. Reconocer los límites. Muchos de nuestros visitantes, cuando entran a la oscuridad, nos manifiestan que les duele la cabeza o que ven colores. Este fenómeno se da porque están intentando ver en la oscuridad. NO están reconociendo sus límites y fuerzan su vista hasta el punto de que se causan dolor o pequeñas alucinaciones luminosas. Reconoce que no puedes ver. ¿Qué si puedes hacer? Usar los otros sentidos, interactuar con la gente que te rodea, ser curioso, escuchar a tu guía. Igualmente en los momentos actuales seguramente estamos aferrados a estirar límites que no vamos a poder vencer – ya queremos salir de casa, ya queremos abrazar a los amigos, ya queremos que el trabajo regrese a la normalidad, que la economía se reactive, queremos evitar contagiarnos…  Lograr esto no está al cien por ciento en nuestras manos, aceptemos nuestros límites e identifiquemos que sí podemos hacer: quedarnos en casa, reducir al máximo el contacto físico, ajustar nuestra economía, proponer ideas innovadoras en nuestros trabajos para levantarnos de la crisis, permanecer tranquilos, estar en constante contacto virtual con la gente.
5. Busca a un guía. La gente ciega, dentro del contexto de Diálogo en la Oscuridad, se nos da el rol del guía experto, debido a que habitamos una realidad sin imágenes y hemos desarrollado recursos sensoriales y comunicativos que nos permiten desenvolvernos en ese contexto. Si tuvieras que entrar a la oscuridad total, sin duda un compañero ciego sería tu mejor guía. El momento actual es un buen momento para encontrar un guía experto. Puede ser un amigo, alguien de nuestra familia, un conocido, un famoso o alguien que admiremos. El punto es que esta persona nos haga sentir seguros, acompañados, optimistas y que nos ayude a sacar lo mejor de esta crisis.
6. Aprende a encontrar lo bueno y ser agradecido. Perder la vista es importantísimo, claro. Sin embargo no ver te da oportunidad de percibir aromas y texturas de forma más vívida, te da oportunidad de conocer profundamente a la gente sin prejuicios visuales, te da la oportunidad de saborear las palabras que alguien te dice y desarrollar habilidades como la memoria y la escucha. Somos ciegos pero aún tenemos un millón de cosas para agradecer. En estos momentos estamos atravesando situaciones muy complicadas, no lo dudo, pero encontremos al menos dos o tres cosas para agradecer cada día: que tenemos un techo, que estamos con la gente que amamos, que permanecemos con salud, que tenemos algo de dinero para estar bien, que tenemos comida en la mesa…
7.  Resignificar: muchos de nosotros llegamos a pensar que la vida no tenía sentido sin vista; muchos de nosotros llegamos a pensar que nuestro futuro sería miserable si no éramos igual que la gente que ve. Hoy sabemos que la vista no lo es todo, que hay muchos otros canales para contactar con la vida y disfrutar de ella al tiempo que aportamos a la gente que nos rodea. Hoy descubrimos que tenemos la capacidad para encontrar otros ojos para ver la vida. Seguramente mucho en nuestra vida cambió a consecuencia del Cobid-19 y nuestra rutina está patas para arriba, y sin perder la esperanza de que regresemos renovados a nuestra normalidad, recordemos que no hay una sola forma de vivir, que somos increíblemente creativos y adaptables, y que podemos desarrollar distintas formas para vivir en bienestar.

Hoy más que nunca la humanidad puede ver que vamos en el mismo barco. Hoy más que nunca podemos experimentar de forma tangible que compartimos una misma realidad más allá de banalidades. De alguna forma, muchos de nosotros, estamos hoy envueltos por la misma oscuridad. Sin embargo, la oscuridad, más allá de la falta de vista o la falta de luz, es un estado mental y espiritual de confusión.

Hoy es el tiempo de decidir, frente a esta bifurcación, si el camino que seguiremos es aislado, individualista, competitivo y depredador, o si es un camino social, de interdependencia, de colaboración y sustentable.

Pepe Macías

pepe@dialogoenlaoscuridad.com.mx

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